Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Los restos del Pejetsunami

El pasado domingo vivimos una elección sin precedentes, la cual fue la manifestación de la mayoría de la ciudadanía en contra de la clase política y todos sus excesos como lujos, prestaciones y dispendio del erario; fue como una especie de golpe de estado pero de manera pacífica, diría Luis Enrique Velasco Prendes, alumno de Ciencias Políticas.

Esta comparación no es excesiva, pues veamos los saldos que dejó el tsunami de Morena tanto en lo nacional como en lo local:

1 Se extinguieron los mitos electorales que se ufanaban de ser máquinas de votos y controladores de la voluntad popular, entre ellos el presidente municipal con licencia definitiva de Durango, que pretendía demostrar ser un fenómeno político que aunque perdiendo ganó, representa un duro golpe a su ego. Perecieron políticamente las familias que decían dominar las diversas regiones de la entidad así como los líderes mercenarios del voto.

2 Es el fin del PRI, este partido político tendrá que refundarse, cambiar no solo de piel, colores sino un renacimiento; lo intentaron hacer tanto Salinas como Peña, pero los tricolores ortodoxos se opusieron. Con esa hecatombe se acaba de una vez por todas el grupo de Ismael Hernández Deras y con él, su sueño guajiro de controlar a Durango por los siglos de los siglos.

3 El gobernador de Durango perdiendo ganó, pues con la derrota se liberó de personajes que le eran estorbosos para su ejercicio del poder; Aispuro no tendrá problemas porque es un perito en el cabildeo y negociación, por lo que no le afectará que Morena tenga el control del Congreso del Estado, pues tiene buenas relaciones con Otniel García o Rigoberto Quiñones, quienes se perfilan para presidir la Junta de Coordinación Política.

4 Se purgó el sistema de partidos, probablemente dejen de existir en lo nacional el Verde, el PES, el Panal y Movimiento Ciudadano; en el caso del Verde emergió un nuevo grupo político que dejó buen sabor de boca y que es conformado por Pancho Franco, Vero Fragoso, Hermann Linden y Lupita Soto, que superaron la estructura sindical y monetaria de Nueva Alianza, que sucumbió por lo desgastado de las marcas partidarias, el éxodo de la maestra Gordillo con AMLO y los conflictos internos entre los liderazgos de las secciones del SNTE.

Como podemos apreciar, se oxigenó el ambiente político, los contrapesos de López Obrador y Morena no los pondrán los demás partidos políticos o los grupos de interés, sino la sociedad civil organizada que exigirá cuentas, resultados y cogobernará mediante la generación de propuestas para resolver los problemas que aquejan a nuestro país.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Un Comentario en “Los restos del Pejetsunami”

  1. Juventino Rodarte Solís.

    Muy buen análisis. Y Herrera Caldera qué? Otniel, Iván, Nancy, Sandra Amaya, Ali Gamboa, Esteban y algunos otros que pudieran estar emboscados.

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