Escrito por Hermann Linden

Licenciado en ciencias de la Comunicación, con especialidad en medios masivos. Analista y comentarista político.

No es lo mismo pedir perdón que ser perdonado

IMG_3185Hoy 20 de julio, el Presidente de México, Enrique Peña Nieto cumple 50 años de vida; con motivo de su onomástico valdría la pena analizar un poco lo que sucedió recientemente, ya que no es común ver que un político se excuse, mucho menos se disculpe y totalmente inusitado si este además es Presidente de un país.

Esta estrategia, parapeto, caja china o como le queramos llamar, sin duda pasará a la historia política de nuestro país, así como aquel discurso con lágrimas incluidas de López Portillo quien “defendería el peso como perro”, a Peña Nieto se le recordará además de por muchas otras cosas, como el otro Presidente que pidió perdón, pero este sin llanto y por la “casa blanca”. La pregunta obligada para un servidor y creo que para cualquier seguidor de la vida política mexicana es: ¿Qué llevó al Presidente y a su equipo a pedir perdón? Apresuradamente podemos decir que le interesa mejorar su popularidad, sobre todo cuando ya se habló anteriormente de la pésima calificación otorgada por parte de las mayorías; habrá quien diga que es una estrategia política derivada de los pasados comicios y con miras al 2018; otros más podrán aventurarse a pensar que simplemente les ganó el cargo de conciencia y buscan dormir tranquilos. Lo cierto es, que el país se encuentra en una situación crítica, socialmente inestable, una bomba de presión que debiera inquietar a más de uno; no puedo imaginarme ser asesor del Presidente en un momento así, aunque se dice que en las crisis nacen las oportunidades, pero aquí solo aparenta quedar desesperanza y un barco que sigue haciendo agua.

El discurso del Presidente fue en el marco de la presentación de las leyes del Sistema Nacional Anti Corrupción, por lo que bien podríamos decir que leyendo entre líneas, acepta que hubo tráficos de influencias, actos de corrupción, encubrimientos y desde luego como el mismo lo dijo errores “Y en esto reconozco que cometí un error…” pero continuó como vulgarmente se dice, dándonos atole con el dedo al decir, “No obstante me conduje conforme a la ley”; a todo esto le podemos agregar la renuncia de Virgilio Andrade como Secretario de la Función Pública que vino a caerle como cereza en el pastel y endulzar un poco más el encubrimiento ahora sí inminente de la “casa blanca”. Así pues se vivió este capítulo en la historia, donde al parecer cuando menos de quien suscribe este texto, aunque el Presidente haya aceptado y pedido perdón, el pueblo difícilmente lo haya perdonado.

Escrito por Hermann Linden

Licenciado en ciencias de la Comunicación, con especialidad en medios masivos. Analista y comentarista político.

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