Escrito por Monsieur Grillot

Politólogo francés radicado en México. Catedrático del Posgrado de Ciencia Política en la Universidad Benemérito de las Américas del Distrito Federal.

París bien vale una misa

A temprana hora Toño Morales recibió una llamada de Daniel Soto: “Toñito, de parte del Maestro Diputado Presidente que le organices lo antes posible una reunión con las líderes a Vivanco. Adiós”.

La tertulia se verificó, el precandidato del PRI al quinto distrito llegó con su barba medio crecida, su camisa de seda enseñando pelo en pecho, pantalón gris de gabardina, cinto y zapatos Salvatore Ferragamo y calcetines multicolores.

Las líderes lo abrazaron y besaron, ah qué bonito huele, de seguro a Siete Machos o Agua de Rosas, de esa que venden en la Farmacia del Sagrado Corazón. Nada qué ver, dijo Martín, es Aqua de Gio. ¿Gio, el peluquero de la México? preguntó El Champy. Gio Armani, respondió enfadado Vivanco.

La reunión transcurrió aburrida, era claro que Vivanco no estaba en su ambiente, nunca conectó con las líderes populares; durante la charla se veía que el abanderado de tricolor añoraba estar con intelectuales, políticos y miembros de la elite. Ni modo, la vida es de esfuerzos y sacrificios, decía Colosio.

Paris vaut une messe.

Escrito por Monsieur Grillot

Politólogo francés radicado en México. Catedrático del Posgrado de Ciencia Política en la Universidad Benemérito de las Américas del Distrito Federal.

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