Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Patyfló y la revuelta azul

Foto del portal Sin Embargo

Patricia Flores Elizondo fue una de las mujeres más poderosas que se tenga registro en la historia política de nuestro país. Desde la oficina de la Presidencia de la República en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, movió los hilos a diestra y siniestra; pero las cosas no le salieron bien cuando quiso proyectarse políticamente para dejar las tinieblas de Los Pinos, para brillar como una dama parlamentaria en la Cámara alta.

En la víspera del 2012 sus cálculos no salieron como ella lo esperaba, primero envió a su amigo Victor Hugo Castañeda Soto al estado de Durango para que le operara su posicionamiento político a través de la coordinación de delegados federales. Patricia no sabía que Castañeda Soto no le intelige a la operación sin bisturí y aún  así, intervino para que fuera presidente estatal del PAN y no solamente con el propósito de ser un contrapeso para  Jorge Herrera Caldera, sino para que le pavimentaran su llegada al primer lugar de la fórmula de candidatos al Senado de la República por el estado de Durango; finalmente Castañeda no hizo ninguna de las dos cosas.

La idea era que el entonces ex candidato a gobernador, José Rosas Aispuro Torres, fuera en el segundo lugar de la fórmula, ya que con su popularidad aseguraría el pase automático de Flores Elizondo a la Cámara de Senadores.

Recuerdo que en ese momento Rosas Aispuro estuvo a una nada de convertirse en perredista, su amistad con Manuel Camacho Solís le aseguraba tener todo el apoyo de los partidos de izquierda así como de López Obrador para encabezar la fórmula al Senado.

Juan Quiñonez se cuelga la medalla de que convenció a Aispuro de no irse por la izquierda pues el PAN corría el riesgo de irse a la tercera fuerza, ya que la popularidad del ex priísta iba a fortalecer al PRD, de manera que dejaron fuera a Flores Elizondo, quien no quiso arriesgarse a ir en segundo lugar y perecer políticamente en el intento.

Hoy, a seis años de distancia, reaparece la mejor conocida como “Patyfló”, ya no con el inmenso poder que llegó a tener pero sí con la influencia necesaria pues su tío es el jefe de asesores del gobernador; además se entendería de que le toca a ella el primer sitio para el Senado, toda vez que hace seis años cedió el espacio al ahora gobernador del estado.

Sin embargo, la situación no es tan fácil que digamos, pues se enfrentaría a una correligionaria suya que tiene bastante trabajo político en territorio y con victorias en su palmarés como es el caso de Gina Campuzano, quien ha manifestado su deseo de competir por un escaño en la Cámara de Senadores.

Como podemos apreciar, se espera una revuelta azul bastante interesante, porque además de los grupos existentes en el PAN, hay que añadir los del gobernador como Adrián Alanís, Carlos Maturino y el propio José Ramón Enríquez, que aspiran también a proyectarse al 2022 desde el Senado de la República.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

2 Comentarios en “Patyfló y la revuelta azul”

  1. Juventino Rodarte Solís

    Como siempre, su artículo refleja parte de la historia política de Durango y comparte información que yo desconocía.

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    • Lecturas Politicas

      Gracias maestro, me tocó vivir esos momentos como estudiante del posgrado así como conterturlio de algunos personajes citados.

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