Escrito por Monsieur Grillot

Politólogo francés radicado en México. Catedrático del Posgrado de Ciencia Política en la Universidad Benemérito de las Américas del Distrito Federal.

¿Quién gana y quién pierde en la ruptura entre el sindicato de salud y la autoridad?

Lo que empieza mal, acaba mal. Miriam Vargas se hizo con el poder al ser la suplente del finado Martín Rocha, a pesar de que pocos integrantes de la planilla la querían, derivado de sus desmanes previos a la partida de Rocha, como el despachar en la oficina cuando aun el galeno vivía, e intentar negociar con la autoridad; o estar solicitando el apoyo en pleno funeral, así como las amenazas de algunos trabajadores, sobresaliendo las de su esposo, enfermero del hospital psiquiátrico. Estos factores influyeron para que los cercanos al extinto líder, pidieran que se diera la designación de otra manera.

A pesar de esto, el derecho le asistió a la líder, quien impugnó una primera resolución del CEN del sindicato que la desconocía como líder hasta que no le tomase protesta.

Más a fuerza que con ganas, pasado el tiempo el CEN vino a darle posesión, dejándole en claro que ella pertenecía a una planilla electa, por lo que no podría quitar a nadie de sus carteras ni tampoo llevar gente nueva.

Sin importarle esto, se rodeo de gente ajena a la planilla original, como el caso del Dr. Gabriel Torres, cuyo impulsor es Pedro Ávila Nevárez y actualmente mece la cuna en la COCOPO, Antonio Alvarez Haro e incluso personajes ajenos al gremio sindical, lo cual es una violación a los documentos básicos de dicho sindicato.

Al ser ajenos al sindicato, no se les auoriza por la dirección nacional de recursos humanos la comisión a ellos y otros dos trabajadores, sobresaliendo también que se le negó dicha licencia a la hermana del Secretario General de Gobierno y colaboradora del Dr. José Ramón Enríquez, Dra. Olga Patricia Alanís Quiñones.

Al pasar esto, Vargas decidió romper toda relación, todo dialogo con el galeno Franco Mariscal.

Miriam Vargas pierde credibilidad. Por un lado, días previos a todo esto, se deslindó de una demanda por el adeudo de los quinquenios de varios cientos de trabajadores. Ha acercado al sindicato a trabajadores que no ganaron la elección junto con Martin Rocha. Utilizó a los jubilados y pensionados, a quienes no se les pagó su finiquito y no hizo nada al respecto. Aunque trate de desligar al Gobernador, es un rompimiento tácito también con él.  Dio un código de psicólogo clínico a su esposo, cuando hay decenas de psicólogos esperando esto; dio una base a un familiar directo; es decir, hizo lo que todo dirigente sindical hace. Con ella, no se dio ningún cambio.

Cesar Franco pierde. Pierde porque a leguas se ve que está sólo librando esta batalla. No tiene gente a su alrededor que le ayude. Su Secretario Particular se esconde en los momentos complicados y asoma la cabeza en los de bonanza. Su secretaria privada es señalada de tener un código para el que no está preparada. Se ventila, al menos de palabra y mediáticamente, que da comisiones a trabajadores para que no asistan a trabajar únicamente, y para colmo, la Secretaría no cuenta con un óptimo funcionamiento, comúnmente se quejan los usuarios de falta de medicamento, aunque el nunca lo ha negado.

Pierden los trabajadores, porque una vez más la Secretaría de Salud parece una vecindad más que una institución conformada por especialistas. Pierden los trabajadores, porque todos los trapos sucios, el sindicato los está lavando fuera de casa. En los medios de comunicación.

Dificil lugar Durango para hacer política, en donde afirman miembros del CEN, que es de los pocos estados en donde todo lo quieren arreglar mediáticamente.

Pierde la sociedad en general. Perdemos todos.

Escrito por Monsieur Grillot

Politólogo francés radicado en México. Catedrático del Posgrado de Ciencia Política en la Universidad Benemérito de las Américas del Distrito Federal.

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