Escrito por Hermann Linden

Licenciado en ciencias de la Comunicación, con especialidad en medios masivos. Analista y comentarista político.

Reflexiones ambientales

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El medio ambiente es el elemento indispensable para la conservación de la especie humana, es necesario reconocer su carácter colectivo pues se trata de un bien público cuyo disfrute  o daños no solo afectan a una persona, sino a la comunidad en general. Por lo cual, su defensa y titularidad debe ser reconocida en lo individual y en lo colectivo.

Nuestra Constitución establece el deber que tenemos de conservar el medio ambiente para las presentes y futuras generaciones, asumiendo un compromiso para evitar el daño ambiental, atendiendo a los principios de prevención del daño y deterioro ambiental.

La calidad de vida y la salud de las personas, incluida su supervivencia, dependen del acceso al agua y el ambiente sano como su escenario de desarrollo, por lo que su escasez y su deterioro son una amenaza real para las personas.

El reconocimiento constitucional del derecho a un medio ambiente sano para nuestro desarrollo, es el avance más significativo que en materia ambiental ha tenido el orden jurídico nacional, sin embargo, nos encontramos todavía con diversas limitantes, por las que corre el peligro de quedar solo en una norma programática.

El derecho humano a un medio ambiente sano, forma parte del catálogo de los derechos de tercera generación, los cuales también protegen bienes como el patrimonio histórico y cultural de la humanidad, el derecho a la autodeterminación, la defensa del patrimonio genético de la especie humana, entre otros.

Con la reforma realizada el 8 de febrero de 2012, se sustrajo la subjetividad de “adecuado” que dificultaba su certeza y daba pie a la incertidumbre impidiendo establecer parámetros para determinar el contenido de condiciones adecuadas para el desarrollo y bienestar. Al sustituir “adecuado” por “sano” se provee el derecho fundamental de un contenido jurídico y se puede determinar que las condiciones ambientales de un ecosistema influyen directamente en la salud de quienes lo habitan.

El Estado, con la participación solidaria de la ciudadanía debe contar con políticas públicas, que permitan prevenir y mitigar la degradación ambiental y considerando que el concepto de salud no se encuentra concebido como la ausencia de enfermedad o incapacidad en el individuo, sino como un estado de completo bienestar físico, mental y social.

Garantizar el pleno ejercicio de este derecho y su tutela jurisdiccional, es un hecho que se considera necesario y se ha fortalecido dicha disposición otorgándole un carácter coactivo y la fuerza que toda norma jurídica debe tener.

Si bien el principal responsable de garantizar este derecho debe ser el Estado; sin embargo, la preservación y restauración del medio ambiente es un asunto de interés público, cuyo cumplimiento requiere que exista una responsabilidad solidaria y participativa, aunque diferenciada entre el Estado y la ciudadanía. Se otorgan derechos, así como responsabilidades y sanciones en favor de los gobernados para quien provoque el daño ambiental, lo que fortalece la labor del Estado, por lo que se establece una corresponsabilidad entre sociedad y gobierno en las acciones dirigidas al cuidado del medio ambiente.

Por todo lo anterior, es que he decidido sumarme al trabajo que viene haciendo la asociación civil Amigos Verdes, de generar sinergia con otros organismos de la sociedad civil así como con autoridades para disfrutar y preservar el derecho humano al medio ambiente sano.

Escrito por Hermann Linden

Licenciado en ciencias de la Comunicación, con especialidad en medios masivos. Analista y comentarista político.

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