Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Siento decirlo: “Se los dije”

Hace exactamente quince días, en este mismo espacio advertía que si los diputados locales no operaban correctamente el tema de las sanciones electorales al presidente municipal de Victoria de Durango, corrían el riesgo de crear un monstruo que se hiciera pasar como mártir de la democracia. Y así fue.

Recuerdo que les puse como ejemplo el intento de desafuero a López Obrador, quien lo capitalizó al movilizar las masas de cara a la elección presidencial de 2006 así como un proceso legaloide contra Jaime Rodríguez Calderón, quien fue a amarrarse a una celda por el hecho de perseguir por su cuenta a los criminales que azotaban la tranquilidad de Nuevo León.

Algo similar está ocurriendo en Durango, que ya parece que existe un incendio forestal por tantas lumbres prendidas en el ambiente político; quizá los legisladores no midieron el efecto político de sancionar al jefe de la comuna y ahora sí, odio decirlo: “se los dije”.

Parece que los nuevos diputados no se han dado cuenta de que José Ramón Enríquez Herrera se crece al castigo, que le gusta transitar entre el caos de las aguas pantanosas para salir avante; ha tenido mucha suerte porque en todas las tempestades en las que se ha metido, no se ha convertido en damnificado.

Ayer aconteció un hecho inusitado, que no se vivía desde que Gonzalo Yáñez y Marcos Cruz siendo alcaldes capitalinos se enfrentaron al gobernador Maximiliano Silero; esto era entendible porque provenían de partidos políticos diferentes, pero ahora se supone que son dos gobernantes que emergieron de la misma coalición que enarboló la bandera del cambio.

En este mitin de apoyo al oftalmólogo, resalta que José Ramón ya tiene la mira puesta en la sucesión gubernamental de 2022 y está aplicando el librito que usara en su momento Guerrero Mier, Ismael, Aispuro y López Obrador, el cual consiste en fomentar la inconformidad contra quienes detentan el poder, sumar a los enemigos e inconformes con el sistema para que sean los principales promotores y operadores de su proyecto.

Recordemos que Guerrero Mier se manifestó en contra de las intenciones de Silerio en dejar sucesor; lo mismo hizo Ismael en hacerse pasar por mártir al ser bloqueado y ninguneado por don Ángel Sergio, y qué decir de Aispuro, que capitalizó las inconformidades por los estilos radicales tanto de Hernández Deras como de Herrera Caldera.

Por ejemplo, en el acto de ayer celebrado en la Plaza IV Centenario, Marcos Cruz Martínez fue uno de los oradores, sin omitir la presencia de Víctor Hugo Castañeda Soto, que al igual que Cruz, fueron integrantes del gabinete estatal, mismo que abandonaron por no gozar de margen de maniobra.

Esperemos qué curso toma todo este ajetreo político, tanto los diputados como José Ramón no pueden echarse para atrás y más, porque tres de ellos quieren despachar en la antigua Carnation; solo deben tomar en cuenta que golpe que no tumba fortalece y el doctor, tiene que valorar si sembrar tempestades aún le puede ser redituable políticamente hablando.

Si ya saben cómo es Joserra, para qué lo invitan.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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