Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Sistema electoral obeso y deficiente

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Las elecciones de hace ocho días, ponen de manifiesto el fracaso de la última reforma electoral celebrada en 2014.

Luego de hacer el recuento de los daños, se pueden seguir observando que se siguen presentando argucias para escapar a los topes de gastos, evidentemente, los principales partidos siguen gastando más de lo que legalmente les corresponde con partidas de recursos que saben esconder a los ojos fiscalizadores de la autoridad electoral.

Sigue fallando el modelo de comunicación política pues sigue haciendo mucha falta la ley reglamentaria del artículo 134 Constitucional, ya que los servidores públicos no guardan recato en promocionar las obras con tintes partidistas para favorecer a sus candidatos e igualmente, los concesionarios de medios masivos se siguen prestando a otorgar informerciales y entrevistas inducidas con la intención de influir en la psique del electorado y por desgracia, no se da mucho margen de intervención a la autoridad porque se anteponen las libertades de expresión y de informar.

Y es que en la última década se han llevado a cabo dos grandes reformas electorales que tenían como finalidad tener mayor control y certeza de los procesos electorales, pero vimos que solamente se hizo un sistema obeso, carísimo y lento en su actuar a consecuencia de ese sobrepeso legal que se le dio.

Amén de la obesidad burocrática del sistema electoral mexicano, padece que no puede cuajar su funcionamiento porque siempre se está pensando en qué nuevas figuras implementarle con la finalidad de los comicios gocen de mayor certeza.

Si bien ya se agotaron los tiempos para emprender otra reforma electoral, en la agenda de los involucrados y especialistas en elecciones ya se empieza a hablar de la necesidad de una serie de temas a iniciar con su regulación. ¿Cuáles son? Veamos:

  1. Sobrerregular los actos anticipados de campaña. Los aspirantes a cargos de elección popular se cuidan de sus expresiones sobre sus pretensiones políticas, mas no así sus simpatizantes y las argucias de dar conferencias o de contratar escritores fantasmas para escribir libros sobre proyectos políticos y darle una difusión desmedida (caso Moreno Valle) o publicitar la imagen personal de los dirigentes de los partidos políticos porque para ellos no aplica la prohibición (casos López Obrador, Enrique Ochoa y Ricardo Anaya).
  2. Disminuir los recursos públicos para los partidos políticos y modificar la fórmula mediante la propuesta por Pedro Kumamoto con la finalidad de hacer más productivos a estos entes.
  3. Instaurar la segunda vuelta electoral con el propósito de distensionar a la ciudadanía en elecciones cerradas y competidas.
  4. Tratar de regular las redes sociales en donde se han cometido ilícitos desde hacer proselitismo en tiempos prohibidos como en las intercampañas y periodos de reflexión, para lo cual se valen de trolls, bots y simpatizantes (caso artistas a favor del Partido Verde en elección 2015).

Como podemos apreciar, el año próximo nos espera una elección difícil con mañas totalmente perfeccionadas porque así como el PRI no quiso soltar el Estado de México, tampoco querrá soltar la Presidencia de la República.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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