Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Vientos en la Arquidiócesis de Durango

 se presentó la coyuntura para que el arzobispo empiece a construir la Iglesia que exige el Papa Francisco, que sea sencilla y cercana a la gente necesitada

A prácticamente un año de que José Antonio Fernández Hurtado asumiera el gobierno de la Arquidiócesis de Durango, tanto el presbiterio como los feligreses se mantienen en un estado de incertidumbre pues no ha hecho cambios radicales en la estructura arquidiocesana y además, su estilo es un tanto cuanto discreto, muy distinto al carácter aguerrido al de su antecesor.

Muchos párrocos se mantienen a la expectativa de las rotaciones, movimientos que muchos presbíteros y laicos le sugieren de manera permanente al arzobispo de Durango y su silencio los mantiene en suspenso, pues quiere valorar por sí mismo la situación en la que se encuentra la Arquidiócesis de Durango. Monseñor José Antonio tiene tendencias jesuitas, orden identificada como liberal por eso se ha identificado con quien fuera su maestro en la Universidad Pontifica, el padre Jesús María “Chuma” Hernández, sacerdote ubicado en el ala progresista católica.

El primer cambio significativo fue el nombramiento de Enrique Sánchez Martínez como obispo de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Monseñor Sánchez venía desempeñándose como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Durango y se encontraba en una zona de confort, pues el haber sido hechura de don Héctor González Martínez le permitía el privilegio de mantener un perfil bajo, cobijarse en la docencia en el Seminario Mayor y transitar sin problemas.

Ahora Monseñor Sánchez Martínez se irá a dirigir una diócesis en un pueblo que ha sido golpeado por el flagelo del crimen organizado. Esta ciudad fronteriza ha sido disputada por los cárteles de la droga y por consiguiente, su población se mantiene en una angustia permanente, por lo que don Enrique tendrá que devolverles la esperanza con el anuncio de la Buena Nueva.

Enrique Sánchez tiene un gran reto enfrente para foguearse en su carrera episcopal, ha demostrado ser hombre de una sola pieza, no le tembló la mano señalar las irregularidades en las finanzas diocesanas cuando fue ecónomo de la Arquidiócesis de Durango, no importándole echarse en contra a los seguidores de don Antonio López Aviña, comenzando por el Cardenal Norberto Rivera.

Con este nombramiento, la Provincia Eclesiástica de la Nueva Vizcaya tiene dos sedes vacantes. Desde hace ya algunos meses está pendiente el nombramiento del obispo de Gómez Palacio, que muchos pensaban que iba  ser Monseñor Sánchez Martínez por ser originario de Cuencamé y conocer a la mayoría de su presbiterio que fue formado en Durango, pero al ser éste enviado a Nuevo Laredo, se empieza a hablar del Administrador de la Diócesis, el Padre Julio Carrillo, sacerdote con elevado nivel intelectual y que pudiera ser ordenado como obispo para encargarse de la conducción del pueblo católico de La Laguna. El Padre Carrillo llena el perfil de la nueva camada de obispos que ha venido impulsando el Nuncio Apostólico, Christopher Pierre.

Con ese movimiento, queda disponible el espacio de Obispo Auxiliar y ahí será don José Antonio Fernández quien pueda promover a un clérigo de su entera confianza para que le apoye en las labores diocesanas, toda vez que la Arquidiócesis de Durango sigue siendo extensa territorialmente, pese a que se desmembraron los municipios que hoy conforman la Diócesis de Gómez Palacio.

Como podemos apreciar, se presentó la coyuntura para que el arzobispo empiece a construir la Iglesia que exige el Papa Francisco, que sea sencilla y cercana a la gente necesitada, toda vez que desde tiempos de don Antonio vinimos observando una iglesia local con pastores cercanos a la opulencia y a los hombres de poder y dinero, que si bien son pobres de espíritu y requieren de ser evangelizados, son más los que exigen por lo menos ver a sus pastores y ese vacío ha sido aprovechado por otras expresiones religiosas que han crecido y echado raíces en Durango.

@MtroDelaRosa

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Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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