Escrito por Alberto de la Rosa

Profesor universitario y estudioso del derecho electoral.

El laboratorio de Aispuro para la sucesión

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Una vez más, José Rosas Aispuro Torres, pretende impulsar sus cuadros rumbo a su sucesión gubernamental. Es natural que al vislumbrar la pérdida del poder constitucional por el que fue investido en las urnas en junio de 2016, deje sembrados a sus incondicionales para que en un momento dado, le cubran las espaldas y además, por qué no, pensar en impulsarlos en las elecciones venideras. ¿Cuáles son esos perfiles? Veamos:

En primer lugar tenemos a dos de sus más cercanos colaboradores, tales como Javier Castrellón Garza y Carlos Maturino, quienes siempre se caracterizaron por crecer a la sombra del actual gobernador, por lo tanto siempre fueron de perfil bajo y hasta ahora, en el actual sexenio, comenzaron a descollar por las encomiendas que les brindó su jefe político, sin orinarse fuera de la bacinica, como se dice en el vulgo político.

En segundo lugar, se encuentra el arquitecto Adrián Alanís Quiñones, cuya presencia desestabilizó al grupo compacto de Aispuro, se mantuvo cercano a él contra viento y marea; el gobernador afirmaba que valoraba la amistad Alanís por haber sido el primer priista que renunció a su militancia para unirse a su causa. El arquitecto ahora enfrenta el fuego amigo que pretende impedirle llegar a la candidatura al distrito 03, por lo que dependerá en gran medida de sus relaciones de alto poder en el centro del país.

El último cuadro es, sin lugar a dudas, el abogado Hugo Gerardo Rosales Badillo, con quien tiene una estrecha amistad y aquél le pidió su visto bueno cuando le entró el “gusanillo” por figurar en los primeros planos y recibió su tradicional respuesta de: “adelante, adelante, adelante”.

Estos personajes se someterán al escrutinio popular, en una elección en donde bajan los incentivos de la participación ciudadana en las casillas y que todo depende, en gran medida, de la movilización de los votantes afines mediante lo que se conoce como “estructuras”; de manera que dependiendo de cómo les vaya en las urnas, se podrá dilucidar con claridad si podrán incursionar con éxito en los juegos sucesorios de Rosas Aispuro.

Escrito por Alberto de la Rosa

Profesor universitario y estudioso del derecho electoral.

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